Son las seis y media, tienes a alguien en la silla y el móvil empieza a sonar. No lo puedes coger. Cuando terminas, miras la pantalla: llamada perdida, número que no conoces, sin mensaje. Lo más normal es que fuera alguien que quería pedir cita y que, al no contestar nadie, ya haya llamado al de la calle de al lado.
No pasa una vez al mes: pasa casi cada semana, y lo peor es que ni te enteras. La buena noticia es que se arregla sin vivir pegado al teléfono. Aquí tienes cuatro cosas que puedes hacer desde esta misma tarde.
1.Mira cuántas se te escapan de verdad
Antes de ponerte a arreglarlo, conviene ver el tamaño real del problema. En el registro de llamadas del móvil tienes las perdidas de la última semana, y en tu ficha de Google aparece cuánta gente ha pulsado el botón de llamar. Apúntalas un par de semanas. Casi siempre sale un número más alto del que uno se imagina, y ahí, en esas llamadas sueltas, es donde se te está yendo el dinero sin verlo.
2.Contesta con un mensaje, no con otra llamada
Cuando no puedas atender, escribe un WhatsApp corto en cuanto tengas un respiro: «Hola, he visto tu llamada, estaba atendiendo. ¿En qué te ayudo?». Un mensaje se lee cuando a la otra persona le viene bien, no obliga a nadie a descolgar y deja por escrito la hora y lo que se habló. Muchas veces recuperas justo ahí al cliente que ya dabas por perdido.
3.Deja que reserven sin tener que llamar
A mucha gente le da pereza llamar, sobre todo a los más jóvenes. Si puede pedir cita ella misma —por un enlace, un formulario o un WhatsApp que le va preguntando el día y la hora— reservará aunque tú tengas las dos manos ocupadas. Cada cita que entra sola es una llamada menos que atender y un cliente que no se queda a medias.
4.Ten una salida clara para el fuera de horario
Las llamadas no paran cuando bajas la persiana. Deja dicho qué ocurre fuera de tu horario: un mensaje automático con tus horas, un sitio donde escribir o una manera de reservar para el día siguiente. Así, quien te busca a las diez de la noche no se queda con la sensación de que no hay nadie; sabe que mañana le atiendes, y tú te lo encuentras resuelto por la mañana.
¿Y si las citas entraran solas por WhatsApp?
Eso es justo lo que hace Planner: contesta, propone hueco y deja la cita en tu agenda, también cuando tú no puedes cogerlo. Échale un ojo con calma y nos cuentas tu caso, sin compromiso.
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