Un domingo por la noche, sofá y móvil. Abres el Instagram del negocio, que llevas tres semanas sin tocar, y piensas lo de siempre: «tendría que subir algo». No sabes el qué, se te hace bola y lo dejas para mañana. Y mañana igual. Te suena, ¿verdad?
Estar en redes con un negocio pequeño abruma porque parece que hay que hacerlo todo: fotos bonitas, vídeos, estar al día. Pues no. Se empieza por lo básico y se hace poquito, pero seguido. Aquí van cuatro cosas para arrancar esta semana sin volverte loco.
1.Una sola red, la que use tu gente
No hace falta estar en todas. Elige una y céntrate ahí. ¿Dónde? Donde ya están tus clientes. Si tienes una peluquería o un sitio de estética, la foto manda y ahí Instagram te cuadra. Si tu clientela es de más edad, a lo mejor te miran más por Facebook. No te fíes de la red de moda: quédate con la que tú vas a poder mantener sin que se te caiga a la semana.
2.Enseña lo que de verdad haces
Aquí está el truco, y es el más fácil: no te inventes nada, enseña tu trabajo. El antes y el después de un corte. El plato del día recién emplatado. La caja de una mascota que se va a casa contenta. Ese día a día que a ti te parece de lo más normal es justo lo que engancha a quien te ve desde el sofá. La gente compra a quien conoce, y las redes son para que te conozcan antes de cruzar la puerta.
3.Contesta los mensajes, aunque sea corto
De poco sirve tener seguidores si luego escriben y nadie responde. Cuando alguien te manda un mensaje o pregunta un precio en un comentario, ahí tienes medio cliente. Contéstale pronto, aunque sea una línea. Y si te pasa a menudo que se te acumulan las preguntas de siempre (horario, precios, si hay hueco), ten preparadas dos o tres respuestas cortas para copiar y pegar. Se tarda un momento y no dejas a nadie colgado.
4.Mejor constante que perfecto
Vale más una foto normalita cada semana que un vídeo de estudio una vez al año. De verdad. Ponte algo que puedas cumplir. Un par de publicaciones por semana está muy bien. Y respétalo como respetas abrir la persiana. Al principio parece que no lo ve nadie; es normal, es sembrar. Lo que cuenta es que cuando alguien de tu barrio te busque, te encuentre vivo y con cara de estar abierto, no con la última foto de hace ocho meses.
¿Y si de esto se encargara otro?
Ya lo sabemos: montar, escribir y estar encima cada semana lleva un tiempo que casi nunca tienes. De eso va Lume: llevamos las redes de tu negocio para que tú estés a lo tuyo. Échale un ojo con calma y nos cuentas tu caso, sin compromiso.
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