Le dijimos a un cliente que lo esperábamos «el jueves 25». Lo apuntó él, lo apuntamos nosotros, todos tan tranquilos. El problema vino después: ese mes, el 25 caía en viernes, no en jueves. Uno se quedó con el nombre del día y el otro con el número. Y una cita que dábamos por cerrada se cayó sola, sin que nadie hiciera nada mal a propósito.
Nos pasó a nosotros, que nos dedicamos justo a esto. Así que imagina en un negocio con el día a tope, dando horas entre cliente y cliente. Es de esos fallos tontos que no se ven venir y que cuestan caro: alguien se presenta cuando no le esperas, o no aparece cuando sí. La buena noticia es que se esquiva con tres o cuatro costumbres que no cuestan ni un euro. Aquí van.
1.Di el día Y el número, y mira que cuadren
«El jueves» a secas se presta a líos: ¿qué jueves, el de esta semana o el de la que viene? Di siempre las dos cosas juntas, el nombre del día y la fecha, «el jueves 24», y antes de soltarlo echa un vistazo al calendario para asegurarte de que ese número cae de verdad en ese día. Parece una tontería, pero es justo el paso que nos saltamos nosotros. Diez segundos de comprobación te ahorran una cita perdida.
2.Déjalo por escrito donde lo veáis los dos
Lo que se dice de palabra se olvida o se oye a medias. Apunta la cita en tu agenda (la del móvil vale) y mándale al cliente un mensaje corto repitiendo lo acordado: «Hecho, te espero el jueves 24 a las 10. ¡Nos vemos!». Así los dos tenéis la misma fecha escrita delante, y si algo no cuadra, salta ahí mismo y no el día de la cita. Un mensaje, además, se relee cuando a la otra persona le viene bien.
3.Un recordatorio el día de antes
Un «te recuerdo que mañana a las 10 te espero» hace dos cosas a la vez: le refresca la cita a quien se le iba la cabeza y, de paso, destapa cualquier lío de fecha mientras aún hay margen para arreglarlo. Si el otro responde «¿no era el viernes?», te enteras la tarde de antes y no con la sala vacía. Es, además, una buena forma de que no te dejen plantado: te lo contamos con calma en cómo reducir las ausencias en las citas.
4.Si algo cambia, avisa tú antes de que llegue a la puerta
A veces el lío lo tienes tú: te surge algo, te cambian un horario, te das cuenta tarde del fallo. Pues avisa cuanto antes, sin esperar a ver qué pasa. Quedar bien no es no equivocarse nunca; es que la otra persona no se plante delante de una puerta cerrada preguntándose si se ha confundido. Un mensaje a tiempo salva la cita y la confianza. Lo mismo que cuando no puedes coger el teléfono: lo que mata no es el fallo, es el silencio (de eso va cómo no perder clientes por llamadas perdidas).
¿Y si la cita se apuntara sola, con su fecha bien puesta?
Eso es lo que hace Planner: habla con tu cliente por WhatsApp, le propone un hueco real, deja la cita en tu agenda con el día correcto y le manda el recordatorio. Un sitio menos donde se cuele el error. Échale un ojo con calma y nos cuentas tu caso, sin compromiso.
Ver cómo funciona Planner →VertigoByte · Albacete