Alguien en tu barrio se ha hecho un tirón en la espalda. Coge el móvil, escribe «fisio cerca» y le salen tres nombres en un mapita. Mira las estrellas, ve que uno abre ahora, y llama. Todo eso ha durado veinte segundos. La pregunta es sencilla: cuando pasa eso con lo tuyo, ¿estás tú en ese mapa o estás fuera?
Ese trocito de mapa con negocios que sale arriba del todo es Google Maps, y para mucha gente es el primer sitio donde mira antes de comer, de arreglar el coche o de pedir hora. La buena noticia: salir bien ahí no cuesta dinero y no hace falta saber de ordenadores. Es tu ficha de Google, y la pones a punto tú en una tarde. Aquí van cuatro cosas que de verdad mueven la aguja.
1.Rellena la ficha entera y elige bien la categoría
Google enseña primero a quien encaja con lo que la persona busca. Y para saber si encajas, lo primero que mira es tu categoría. Si tienes una clínica dental y pones «clínica» a secas, competirás con medio mundo; si pones «clínica dental» sales cuando alguien busca justo eso. Elige la categoría más concreta que describa lo que haces, y añade las secundarias que también ofrezcas.
Y ya que estás, rellénalo TODO: los servicios, una descripción con tus palabras, la web, el teléfono. Una ficha a medias es una ficha que Google enseña menos, porque no sabe bien qué ofreces. Cada hueco vacío es una búsqueda en la que no apareces.
2.Ten la dirección y el horario clavados
Cuando alguien busca «cerca», Google tira de tu dirección para saber si te enseña o no. Si está mal puesta, o el pin cae dos calles más allá, te quedas fuera de las búsquedas de la gente que te tienes al lado. Míralo: entra en tu ficha y comprueba que el punto del mapa está exactamente en tu puerta.
Con el horario pasa algo parecido, y esto se le escapa a casi todo el mundo. Si Google cree que estás cerrado, empuja hacia arriba al que aparece abierto. Ten las horas al día y, sobre todo, mete los festivos y los cierres por vacaciones. Nada peor que un cliente que se planta en tu puerta un festivo porque tu ficha decía «abierto».
3.Cuida las reseñas: te suben y te eligen
Entre dos negocios parecidos, Google se fía del que tiene más señales de que la gente confía en él. Las reseñas son la más clara. Te ayudan a subir en el mapa, sí, pero además son lo que la persona lee en esos veinte segundos antes de decidir a quién llama. Pídelas sin vergüenza a los clientes contentos: un «¿me dejas una reseñita en Google?» al cobrar funciona de maravilla. Y contéstalas todas, también las buenas.
Aquí lo tienes con calma: te contamos cómo aprovechar tus reseñas de Google, que es donde muchos negocios dejan clientes sin recoger.
4.Mantén la ficha viva con fotos y novedades
Una ficha que no se toca nunca parece un negocio medio dormido, y eso se nota. Sube fotos de verdad cada pocas semanas: tu local, tu equipo, lo que haces, un antes y un después. La gente elige mucho por la foto, y ver caras reales da confianza. Publica también las novedades sueltas: una oferta, un cambio de horario, algo nuevo.
No es para volverte loco. Con dedicarle un rato al mes ya vas por delante de casi todos los de tu calle, que abrieron la ficha una vez y no la han vuelto a mirar. Esto mismo, llevado a tus redes, te lo contamos en por dónde empezar en redes sin agobios.
¿Prefieres que te lo llevemos nosotros?
En Lume nos ocupamos de que tu negocio esté cuidado donde te buscan: la ficha de Google, las redes y la presencia online, sin que tú tengas que estar encima. Échale un ojo y nos cuentas tu caso, sin compromiso.
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