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El dueño de un negocio local y una clienta charlando con calma por mensajes
Guía para tu negocio

Cómo escribir a tus clientes sin que te vean como un pesado

VertigoByte · Albacete — 3 min de lectura

Tienes el móvil en la mano, a punto de escribirle a un cliente. Y justo antes de darle a enviar te frena la duda de siempre: ¿le vendrá bien que le escriba, o va a pensar «otra vez estos»? Esa duda es buena. Quiere decir que respetas a quien tienes al otro lado.

Nosotros escribimos a negocios de por aquí casi todos los días para presentarnos, y algo hemos aprendido a base de tropezar: lo que hace que te lean no es escribir más, es escribir con tino. Aquí van cuatro cosas que nos funcionan a nosotros y que te sirven igual para hablar con tu clientela.

1.Escribe cuando tengas algo que decir

Un mensaje se abre si trae algo dentro: un recordatorio útil, una respuesta que esperaba, una novedad que le interesa a esa persona en concreto, o pedirle que te deje su opinión, que bien aprovechada vale su peso en oro. Si escribes por rellenar, «¡Hola! ¿qué tal todo?» y ya, gastas una bala. Y las balas se acaban: al tercer mensaje que no dice nada, te silencian. Antes de enviar, hazte una pregunta tonta: si yo fuera el cliente, ¿me alegraría de recibir esto? Si la respuesta es no, no lo mandes.

2.Corto, claro y con su nombre

Nadie lee un tocho por WhatsApp. Ve al grano: una idea por mensaje, frases cortas y su nombre al principio. No es lo mismo «Promoción especial esta semana» que «Marta, te guardo hueco el jueves para eso que hablamos». El segundo lo escribes tú, para ella, y se nota. Y ojo, personalizar no es poner el nombre y listo: es que se vea que sabes con quién estás hablando.

Un mensaje bien escrito destaca al lado de un montón de mensajes insistentes
Un mensaje bien pensado te hace más que cinco insistentes seguidos.

3.Deja siempre una salida fácil

Esto lo hemos aprendido a base de escribir a gente que no nos conocía de nada: hay que dejar clarísimo cómo dejar de recibir tus mensajes. Con una línea basta: «si prefieres que no te escriba más, dímelo y ya está». Parece que ahí pierdes, pero es al revés. Quien no quiere saber nada se va tranquilo en vez de bloquearte de mala manera, y quien se queda es porque de verdad le interesas. Una lista pequeña de gente que te lee vale mucho más que una enorme que te tiene en silencio.

4.Contesta pronto, aunque sea para decir «ahora no puedo»

Un cliente que escribe y se queda sin respuesta un buen rato se enfría. No hace falta resolverlo todo al momento: con un «te leo, en cuanto salga te digo algo» ya se queda tranquilo. Lo que mata no es tardar, es el silencio. Es la misma historia que cuando no llegas al teléfono: cada mensaje sin contestar puede ser un cliente que se va con otro. Y si hay horas en las que no puedes ni mirar el móvil, deja algo que conteste por ti mientras tanto.

¿Y si alguien contestara por ti cuando no puedes?

Eso es justo lo que hace Planner: contesta el WhatsApp de tu negocio, resuelve las dudas de siempre y deja la cita puesta en tu agenda, también cuando tú estás liado. Échale un ojo con calma y nos cuentas tu caso, sin compromiso.

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VertigoByte · Albacete